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Мовна специфіка літературних творів доби Золотого Віку - Курсова робота

R. B. Perry rechaz acertadamente la tesis idealista, pero sostuvo la teora extrema del subjetivismo axiolgico: el fundamento del valor es el sujeto que valora. Hay una relacin estrecha entre el valor y el inters, de modo que un objeto adquiere valor cuando se le presta inters. Los objetos, dice, no tienen previamente una determinada cualidad para ser valiosos; ni tampoco existen nicamente intereses especiales que confieran valor al objeto: cualquier inters otorga valor al objeto. Se puede establecer la siguiente ecuacin: x es valioso=se ha tomado inters en x. El inters expresa una actitud compleja de todo ser vivo de estar a favor o en contra de ciertas cosas. Inters es el deseo, el agrado, la voluntad, el propsito, la aversin, etc. Por tanto, son marginadas en esta teora las cualidades del objeto que despiertan en nosotros el agrado o el desagrado. El silencio del desierto carece de valor hasta el momento que algn viajero lo encuentra desolado y aterrador; lo mismo sucede con la catarata hasta que una sensibilidad humana la encuentra sublime.

Otra forma de subjetivismo axiolgico, aunque no coincidente con el anterior, es la del empirismo lgico. El Tractatus LogicoPhilosophicus de Wingenstein puede tomarse como punto de partida (1921) del empirism lgico.

Un primer ncleo de este movimiento qued constituido en el Crculo de Viena, encabezado por Moritz Schlick. El Crculo de Viena se propuso unificar las ciencias, incluida la filosofa, partiendo del mtodo lgico de anlisis, el cual permitira eliminar problemas metafsicos y afirmaciones carentes de significacin; este mtodo servira para aclarar los conceptos y las proposiciones de las ciencias empricas, cuyo contenido es lo observable de modo inmediato.

Las expresiones metafsicas, afirman, tienen un trasfondo sentimental, careciendo de rango cientfico. Los predicados bueno, bello, justo, etc., como valores, no tienen funcin simblica como la tienen los predicados rojo, fro, idiota, etc., sino que sirven slo como signos emotivos o expresiones de nuestra actitud hacia algo. Cuando decimos bueno no afirmamos nada del objeto, pero manifestamos nuestro estado sentimental. Y no es que nuestro deseo o agrado confiera valor al objeto como crea Meignon, sino que cometemos un error creyendo que hablamos de un objeto, cuando en realidad hablamos de un estado sentimental. Para R. Carnap (v.), p. ej., los juicios de valor son disfraces de imperativos o normas. Entre el juicio de valor "robar es malo" y el imperativo "no robes" slo hay diferencia de formulacin, mas no de contenido. Pero, por. otra parte, la norma o imperativo no afirma nada, sino que expresa un deseo; por tanto, es intil agotar argumentos para probar su verdad o falsedad: tanto el juicio de valor como el imperativo o norma no son ni verdaderos ni falsos. La axiologa, como ciencia, jams podr constituirse sobre tan efmera base, pues sus juicios no son verificables, careciendo as de significado.

Parecida postura mantiene Ayer. Ahora bien, un sentimiento puede ser expresado o afirmado; no es lo mismo afirmar que expresar un sentimiento. As, la enunciacin de un juicio tico no es afirmacin, sino expresin de un sentimiento, lo cual, a su vez, ni es verdadera ni falsa. El subjetivismo desconoce esta distincin, ya que el juicio de valor no sera ms que la afirmacin de la existencia de un sentimiento. Pero en tal caso el juicio es verdadero o falso: o es cierto o no que el sujeto tiene el sentimiento que afirma. Decir que una cosa es buena o correcta no equivale a decir que merece la aprobacin general, ya que se aprueban muchas acciones malas o incorrectas. El hombre que aprueba lo malo no se contradice. Entonces, si un juicio de valor no implica una proposicin o afirmacin jams habr proposiciones axiolgicas contradictorias. nicamente cabe la posibilidad de juicios de valor si previamente admitimos todos una tabla de valores. Con arreglo a esa tabla se podr discutir ulteriormente si un hecho encaja o no en su mbito. Pero quien no est de acuerdo con nuestra tabla de valores jams podr ser convencido de la verdad o falsedad de su postura. Al no poderse determinar la falsedad o verdad de los juicios de valor ya que no afirman nada, debemos concluir que no significan nada. La tica no tiene posibilidad alguna. Slo la Psicologa estudiar las reacciones y sentimientos que tales juicios expresan o provocan.

En esto coincide con Ayer B. Russell, ya que la cuestin de los valores est fuera del dominio del conocimiento, siendo adems mera expresin de nuestros sentimientos. La idea de lo bueno y de lo malo est conectada siempre al deseo (bueno=deseado; malo=evitado). La tica quiere dar significacin universal a ciertos deseos personales. Ahora bien, decir "esto es bueno" no es lo mismo que decir "esto es cuadrado". Con el predicado "bueno" se enuncia slo un deseo; mientras que con el predicado "cuadrado" se enuncia algo objetivo. Jams podr discutirse sobre la verdad o la falsedad del predicado "bueno". Russell (v.) afirma expresamente que su doctrina es una forma de la subjetividad de los valores. Para l no es posible encontrar argumentos para probar que algo tenga un valor intrnseco. No obstante, parece contradecirse en su postura, cuando afirma que nuestra vida tiene que guiarse por grandes deseos impersonales y .generosos. Pero esto es ya postular una escala objetiva de valores, de modo que el hombre tiene que obrar por razn de los ms altos jerrquicamente.

2.3. El objetivismo axiolgico

Al despertar el idealismo en el s. xix bajo la forma de kantismo surgieron principalmente dos escuelas fieles al espritu de Kant: la escuela logicista de Marburgo y la escuela axiolgica de Baden. Esta ltima, representada por W. Windelband y H. Ricicert, impuls notablemente el estudio del valor.

W. Windelband depende tambin de Lotze. Partiendo del mtodo trascendental kantiano, sostiene que la filosofa consiste en el anlisis de las condiciones lgicas del conocimiento y de la volicin. Es, por tanto, conceptualista, negando la existencia de la intuicin intelectual: el entendimiento es slo una facultad de sntesis, al construir el todo a base de sus partes. Con esto aboca al idealismo gnoseolgico, haciendo consistir el conocimiento en una creacin del objeto y no en una captacin del mismo. A pesar de su idealismo, no es totalmente racionalista, y reconoce la presencia de un elemento irracional en la realidad: el fundamento del ser objetivo no son las leyes lgicas como en la Escuela de Marburgo, sino las leyes axiolgicas. Ahora bien, ms all de la "conciencia en general" no hay nada. Cmo son entonces verdaderos y objetivos los juicios basados en realidades inmanentes? En tales juicios se da la presencia de valores trascendentales, los cuales no hacen referencia al ser, sino al deberser. El juicio es verdadero cuando corresponde a un deberser trascendental. Los valores figuran como el fundamento del ser, y son independientes de la razn y de la conciencia: se imponen. Por eso, los valores no son relativos, puesto que su validez es absoluta. El valor aparece a la conciencia en la forma de un objeto eterno, al que no corresponde realidad alguna en nuestra conciencia. La filosofa es, as, "ciencia crtica de los valores universales". Estas leyes inmanentes, inmutables y eternas, no existen, sino que valen, y son de tres clases: valores de verdad (en el pensamiento), valores morales (en el querer y obrar) y valores estticos (en el sentimiento).

H. Rickert sigue la lnea trazada por Windelband: el valor no pertenece a la esfera del sujeto, sino a la del objeto. Ahora bien, este objeto no tiene realidad, como la tiene el objeto de una experiencia sensible, sino que constituye un "tercer reino". Es decir, entre el reino de la realidad y el de los valores no es posible una relacin si no es a travs de una esfera diferente de ambas. Ese "tercer reino" est constituido por relaciones, llamadas por Rickert "formaciones de sentido" (Sinngebilde). La cultura es el reino, de las formaciones de sentido.

Alejado del kantismo, el objetivismo axiolgico ha tenido sus representantes ms destacados en el crculo de la Fenomenologa. Siguiendo el mtodo fenomenolgico de Husserl, Max Scheler dio el mejor impulso a la a. en su obra El formalismo en la tica y la tica material de los valores. Scheler est de acuerdo con Kant al rechazar la "tica de bienes", pero esto no tiene que llevar a una aceptacin de la "tica del imperativo categrico". Hay que distinguir entre bienes y valores. As como podemos hablar del eidos o esencia del, color rojo, sin tener en cuenta que exista o no fcticamente en una cosa roja, tambin hay valores como esencias, prescindiendo de que existan o no bienes portadores de tales valores. El hombre puede intuir la esencia de un valor, el cual es independiente de su realizacin fctica en la forma de bienes (o "cosas valiosas"). La intuicin de los valores es independiente de la empira. La tica no puede suponer bienes o cosas (en esto da la razn a Kant), mas tambin tiene que basarse en un contenido determinado (con lo cual se hace material y se enfrenta a la tica de Kant). Adems la jerarqua de los valores es a priori y en esto concuerda con Kant; pero las leyes esenciales que regulan las relaciones entre valores no son de ndole formal o indeterminadas en su contenido. Por tanto, se precisa una tica material. Es decir, Kant confundi lo a priori con lo formal; para Scheler esto es imperdonable. Mas Kant cometi un segundo error: confundi lo a priori con lo racional. En verdad, los valores no son captados por la razn, sino por el sentimiento. La razn capta las esencias significativas lgicas. En el querer se establece una relacin con el mundo concreto; pero el sentimiento nos abre a las esencias algicas o valores sin ser una experiencia emprica. Para Scheler, todo acto que realiza un valor debe ser definido precisamente como manifestacin de una persona. El verdadero soporte de los valores morales es la persona humana y slo ella puede ser buena o mala. De ah el personalismo de la a. scheleriana.

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